El 15 de mayo de 2016, los aficionados de Ceuta vivieron un momento inolvidable en el último derbi contra UD Melilla en el Estadio Alfonso Murube. Este encuentro no solo fue un simple partido de fútbol; fue una explosión de emociones y un símbolo de la rivalidad que ha perdurado a lo largo de los años. Los Caballas, con su inquebrantable espíritu, se enfrentaron a su eterno rival en un ambiente eléctrico, donde cada pase, cada tiro a puerta y cada grito de aliento resonaba con la historia compartida de ambas ciudades.

Desde el primer silbato del árbitro, el campo se convirtió en un escenario de intensa lucha. La grada, llena hasta los topes, vibraba con cánticos que unían a los aficionados en una sola voz. Ceuta, con su rica tradición futbolística, sabía que este derbi era más que un simple juego; era una oportunidad para demostrar su orgullo local. Las jugadas se sucedían, y cada vez que Los Caballas se acercaban al área rival, la tensión aumentaba. La rivalidad con Melilla siempre ha sido feroz, pero aquella tarde, la pasión se sentía aún más intensa.

Aunque el partido terminó con un resultado desfavorable para Ceuta, la lección aprendida fue valiosa. Los Caballas mostraron coraje y determinación, características que han sido el sello de su identidad a lo largo de los años. Este derbi se convirtió en un recordatorio de que el fútbol, más allá de los resultados, es un vehículo para la comunidad, la identidad y el orgullo. Los aficionados siguieron apoyando a su equipo, convirtiendo la decepción en un impulso para la próxima temporada.

La historia de este derbi se ha contado en innumerables ocasiones, y cada vez que se menciona, se recuerda la pasión que une a la ciudad de Ceuta. La rivalidad entre Ceuta y Melilla no es solo un enfrentamiento deportivo; es un reflejo de la historia, la cultura y las emociones de dos comunidades cercanas, pero distintas. Años después, los ecos de ese partido aún resuenan en el corazón de los aficionados, un recordatorio de que, en el fútbol, lo que realmente importa es el amor por el juego y la comunidad que lo rodea.

Así, el último derbi se convierte en un capítulo importante en la narrativa de AD Ceuta FC. Un episodio que los aficionados recordarán con cariño, no solo por el fútbol, sino por la unión que crea entre las personas. En cada partido, en cada derbi que se juega, la historia de Ceuta continúa escribiéndose, siempre con la esperanza de que el próximo encuentro sea aún más memorable que el anterior.